La Pelota del Buen Día

Una bola llena de animales de la granja rueda por la mañana para dar los buenos días a todos, en un cuento sencillo sobre el movimiento, la alegría y el descubrimiento.

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Ilustración de una pelota con animales de granja rodando por un camino en una mañana alegre.

Aquella mañana, la granja se despertó despacito.

El sol apareció por detrás del tejado rojo del granero y pintó la hierba con una luz suave.

Inês abrió la puerta de casa con los pies aún medio dormidos.

Bajo el brazo llevaba su pelota de goma de los animales de la granja. Era redonda, alegre y le cabía muy bien en las manos pequeñas. Tenía dibujos de animales que parecían decir:

- ¿Jugamos?

Inês sonrió.

- Buenos días, pelota.

Le dio un empujón muy suave.

La pelota rodó por el camino de tierra. Plim, plim, plim, hizo en las piedrecitas.

Primero pasó junto a la gallina Amélia, que estaba escarbando cerca de la valla.

- ¡Co-co-có! - dijo la gallina. - ¿Adónde vas tan redondita?

La pelota no respondió, porque las pelotas hablan al rodar. Rodó una vez a la izquierda, otra a la derecha, y se paró justo al lado de la gallina.

Inês aplaudió.

- ¡Ella vino a darte los buenos días!

La gallina Amélia dio tres pasitos alrededor de la pelota.

- Entonces yo también quiero jugar.

Inês empujó la pelota otra vez, esta vez más despacio, para que la gallina pudiera seguirla.

La pelota siguió hasta el pequeño charco, donde el cielo se veía al revés. Ahí estaba el pato Tobias, mojando una patita.

- ¿Cuá? ¿Qué viene ahí?

La pelota tocó el borde del charco y dio un saltito.

¡Plof!

No cayó dentro del agua. Se quedó balanceándose, muy satisfecha.

- Es una pelota de buenos días - explicó Inês. - Está visitando la granja.

El pato Tobias sacudió las plumas.

- Entonces falta visitar a la cabrita Mimi.

La cabrita Mimi estaba encima de una piedra baja, mirando una hoja muy alta.

- Beee... no llego.

Inês miró la hoja. Miró la pelota. Luego tuvo una idea simple, de esas que caben en una sonrisa.

- Vamos a hacer un camino.

Se sentó en el suelo y rodó la pelota hasta la piedra. La cabrita bajó, dio la vuelta, subió de nuevo y se olvidó de la hoja.

- Al final, jugar también alimenta la alegría - dijo Mimi.

Inês se rió tanto que casi se cae sentada en la hierba.

La pelota siguió rodando.

Pasó por las flores amarillas.

Pasó junto al cubo azul.

Pasó por una mariposa que se asustó solo un poquito y luego volvió para ver mejor.

Al final del camino estaba la oveja Nube, muy quietecita.

- ¡Buenos días, Nube! - llamó Inês.

La oveja levantó la cabeza.

- Buenos días. Estaba escuchando la granja.

- ¿Y qué dice la granja?

La oveja pensó.

- Dice co-co, cuá-cuá, beee... y hoy también dice plim-plim-plim.

Inês lo entendió enseguida.

- ¡Es mi pelota!

Entonces tuvo otra idea.

Llamó a todos para formar un círculo: la gallina Amélia, el pato Tobias, la cabrita Mimi y la oveja Nube.

Inês se quedó en el medio con la pelota.

- Ahora, la pelota va a decir buenos días a cada uno.

Rodó la pelota hacia la gallina.

- ¡Co-co, buenos días!

Rodó la pelota hacia el pato.

- ¡Cuá-cuá, buenos días!

Rodó la pelota hacia la cabrita.

- ¡Beee, buenos días!

Rodó la pelota hacia la oveja.

- ¡Meee, buenos días!

Luego la pelota volvió hacia Inês, como si supiera el camino de casa.

La niña la abrazó contra su barriga.

- Ahora ya has dado los buenos días a todo el mundo.

Pero la pelota se le resbaló un poquito de las manos y se quedó parada a los pies de Inês.

Redonda. Callada. Llena de sol.

Inês inclinó la cabeza.

- ¿Falta alguien más?

La gallina miró al pato. El pato miró a la cabrita. La cabrita miró a la oveja.

La oveja Nube sonrió con los ojos.

- Faltas tú.

Inês abrió mucho los brazos.

Entonces todos empujaron la pelota despacito en su dirección.

Plim, plim, plim.

La pelota llegó a los pies de Inês y le tocó la punta del zapato.

- Buenos días, Inês - dijeron todos.

La niña se rió bajito.

Luego se sentó en la hierba, con la pelota en el regazo y los amigos alrededor.

La mañana acababa de empezar.

Y, en la granja, cualquier camino podía transformarse en un juego redondo.

3 ideas de juegos

Buenos días a los animales. El niño hace rodar la pelota a diferentes puntos de la sala o del jardín e inventa un saludo para cada animal de la granja.

Camino despacito. Creen un recorrido simple con cojines, conos u hojas en el suelo y hagan que la pelota pase por cada etapa sin prisa.

Sonido que rueda. Cada vez que la pelota llega a alguien, esa persona hace un sonido de animal, aplaude o dice una palabra alegre.

Producto destacado

La Pelota de goma Animales de la Granja 22 cm entra naturalmente en juegos de movimiento, coordinación y simulación. El tema de la granja ayuda al niño a inventar pequeñas historias mientras lanza, atrapa y rueda.

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